miércoles, 6 de abril de 2011

Evolución moral; nivel 1

Partiendo de la primera entrada de la serie, en la que asentaba la base de los distintos niveles, hablaré un poco sobre el primero. Son más interesantes los posteriores, ya que es más fácil vernos en ellos, pero está bien empezar desde el principio.
Realmente existe un nivel 0, muy instintivo y primario, donde se consideraría bueno todo aquello que gusta y se desea por el simple hecho de gustar y proporcionar placer. Totalmente egoísta, sólo se tiene en cuenta a uno mismo. Pensad en un niño pequeño que no sabe ni hablar y lo ubicaréis fácilmente.
Conforme desarrollamos nuestra parte racional, avanzamos de nivel. He decidido no usar los nombres que Kohlberg le puso a cada etapa, solo quiero dar mi visión de ellas. Me limitaré a llamarle nivel 1.


Este primer nivel se sigue basando en el egocentrismo. Las normas las ponen desde fuera, de forma externa, y las cumplimos por miedo al castigo. Su cumplimiento no se basa en que conozcamos el sustento moral o intenciones que tienen, se basa en ese miedo a las consecuencias sobre nosotros mismos.
Seguir pensando en la infancia es fácil para ver los ejemplos. El niño no se plantea porqué no puede hacer algo. Sabe que si lo hace se le regañará y castigará, y por tanto tiene miedo a hacerlo. Sigue siendo muy instintivo, un perro aprende también por estos métodos.

Parece un nivel muy lejano, casi olvidado. Pero pensad que muchas veces hacemos o no hacemos cosas en función de principios así de simples. Hay muchas normas que no nos planteamos, solo tenemos interiorizados que incumplirlas trae un castigo. Mucha gente no sobrepasa el límite de velocidad por miedo a la multa, no porqué se plantee el riesgo que supone para su integridad o la de los demás.

E igualmente, muchas veces nos autoconvencemos de algo sólo por el miedo al castigo, cuando racionalmente sabemos que debiéramos actuar de otra forma. Sería el caso de disonancia cognitiva que comenté en la primera entrada de esta serie y prometí ir dando ejemplos.
No vamos a la huelga general, aunque nuestros principios nos harían estar allí, por miedo a la represalia del jefe. Nuestra decisión se basa en principios morales de niveles inferiores al usual, muchas veces más sencillos y fáciles de acatar.

Es complicado encontrar a alguien que sólo base sus decisiones morales bajo los principios de este nivel. Mínimo se tiende a mirar por los intereses personales (nivel 2), no sólo por el miedo al castigo.

Por otro lado, se me pasa por la cabeza cómo vivimos en una sociedad del miedo. Cada vez más se busca el miedo al castigo para acatar las normas externas sin plantearse el porqué de éstas, y esto se utiliza mucho como terrorismo psicológico. Desde las empresas privadas, desde el estado, etc. En vez de educar sobre porqué algo es malo, buscan meter miedo a las consecuencias de hacerlo. Se aumentan las amenazas de multa, despido, etc. y se deja de plantear porqué no debe hacerse eso.
Y creo que incluso en las relaciones de pareja aparecen estas manipulaciones, en las que inconscientemente nos rebajamos a estos niveles de juicios morales, donde casi no hay juicio, solo decisiones en base al miedo a la consecuencia.

Prontito hablaré del nivel 2.

PD: vuelvo a recalcar que todo esto es una interpretación personal de esos niveles o etapas de los que hablaba Kohlberg. Los uso como excusa para reflexionar sobre el tema. Igualmente puede que los haya malinterpretado completamente y si hay un experto en el tema, encantado de escucharle.

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